Beneficios del tratamiento
El PRFC utiliza los componentes regenerativos de tu propia sangre para estimular la reparación del tejido. Se aplica en consulta, con guía ecográfica, y el proceso completo dura menos de una hora. Al proceder de tu propia sangre, no genera rechazo. Estos son sus principales efectos:
Estimula la regeneración de tejidos de forma natural
Reduce de forma eficaz el dolor agudo y crónico sin necesidad de medicación, mejorando la calidad de vida desde las primeras sesiones.
Mejora la función articular y reduce el dolor
Ayuda a recuperar el movimiento en zonas afectadas por lesiones, sobrecargas o tendinopatías, permitiendo una vida más activa y cómoda.
Evita o retrasa la necesidad de cirugía
En muchos casos, evita procedimientos quirúrgicos innecesarios gracias a su eficacia regenerativa y analgésica.
No genera rechazo (uso de tu propia sangre)
Reduce de forma eficaz el dolor agudo y crónico sin necesidad de medicación, mejorando la calidad de vida desde las primeras sesiones.
Acelera la recuperación tras lesiones musculoesqueléticas
El PRFC aporta al tejido dañado una concentración alta de factores de crecimiento del propio paciente, que es lo que estimula el proceso de reparación.
Técnica mínimamente invasiva y ambulatoria
Este tratamiento favorece la producción de colágeno y la activación de células madre, promoviendo la reparación de tejidos dañados de forma natural.